El arte de saber lograr el consenso público
Gustar, hacer compartir la belleza incluso en situaciones dramáticas gracias a un lenguaje refinado dirigido a diversos niveles de clases sociales, estos son algunos de los objetivos perseguidos por Antoni Miralda.
Han dejado trazos a su memoria: la Mona, de Barcelona, la ceremonia del centenario de la torre Eiffel, a Paris contribuyó en los Magiciens de la terre a la Grande Halle de a Villette, a Paris, el proyecto euro americano Honeymoon y la contribución a los Juegos Olímpicos de Barcelona. Estos rasgos me quedaron grabados por el hecho que yo, personalmente, iba en busca de temas para una teoría que reuniera distintos niveles de cultura, con fin de instaurar un lenguaje común en el campo social. Había encontrado un fundamento teórico para mis investigaciones en el pensamiento del filósofo Gianni Vatio, y ejemplos significativos en las obras del cineasta Almodóvar, del diseñador y arquitecto Hans Hollein, del director y actor Bob Wilson, del músico Phil Glas y, naturalmente el pintor y creador de acontecimientos Antoni Miralda.
Todos estos artistas son cómplices de una convicción común: la práctica de las artes es la demostración de un fenómeno importante, la explosión de la estética fuera de los límites institucionales fijados por la tradición. El arte ha de dejar de existir como fenómeno específico. Ha quedado superado por una estetificación de la existencia propia de la cultura postindustrial. Estos artistas, liberados de la teoría de la discontinuidad, basada el en hecho que aquello es “nuevo” se presenta como un factor destructivo y como una interrupción del desembulupamiento histórico, ya no esperan que el arte nos sorprenda en una sociedad futura profundamente transformada, si no que se plantean la experiencia artística como un hecho estético de integración en la vida diaria. Tienen en cuenta el impacto de los medios de comunicación, la distribución de la información, el importante papel de la diversión y el espectáculo, de la incitación al placer aplicado siempre a criterios de belleza, de sofisticación de refinamiento técnico, criterios propios del espectáculo y de la animación de los sentidos.
FRANÇOIS BURKHARDT
La irracionalidad y la modernidad
Todo aquello irracional, arcaico y futurista es presente en el trabajo de Miralda, casi como puntual que ha guiado la sucesión de intervenciones, exposiciones y manifestaciones. Podriamos intentar reencontar y reconducir los papeles de estos modelos, como también la manera que se interrelacionan los distintos materiales y todas las cosas y objetos que han dado lugar a su expresión. Se ha querido ver la materia y sus cualidades, en numerosas manifestaciones del arte de nuestros años, como adjetivos de las ideas. Miralda hace surgir todo el potencial que los objetos y signos utilizados contienen para abolir las instancias personalistas en la creación contemporánea. El artista desaparece detrás de las cosas y los acontecimientos, que se respresentan a si mismos y son reinterpretados para los espectadores/participantes.
BARTOMEU MARÍ
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