Vivir con la pintura
Me gusta hablar de pintura con Quim Corominas, hablar de su pintura, de como la vive, de como la hace. Empezamos esta costumbre en los años setenta y aún proseguimos una conversación que no creo que tenga final, porqué nos resulta estimulante, gratificante y clarificadora, especialmente para mi porqué Corominas pensamiento y acción se dan simultáneamente e interactivamente. Lo ha afirmado la crítica y el mismo lo ratifica, cuando dice “Las cosas las voy solucionando a medida que la pintura se va cociendo y se va haciendo. Mi realidad la voy descubriendo poco a poco y a veces con mucha desazón, con miedo porqué no sé que pasará, pero es un reto que me gusta” o “Es cuando me bloqueo que voy encontrando soluciones (...) Poder desenvolver un lenguaje y después ponerselo al servicio de mis ideas es lo que poco a poco tengo que ir consiguiendo”.
Esta forma de hacer la encuentro muy cercana a la del protagonista de “L’obra mestra desconeguda” de Balzac, en el sentido que los dos buscan un arte directamente relacionado con la vida, un arte cada vez más intenso y autentico, un arte que aspira a lo absoluto. Nunca tienen suficiente con la obra que acaban de realizar.
Siempre hay un camino para explorar y nuevas oportunidades para expresarse, como nos demuestra otra vez Corominas con esta serie de obras hechas en verano del 2009, que, evocando un titulo de su admirado David Hockney, ha denominado “Pintures molt noves”. Y es cierto. Estos acrílicos son nuevos, frescos, vivos y aún que muy atados a su vocabulario de los años ochenta y noventa, responden a otra pelea pictórica, resultado de una reanudación de la pintura, después de dos años de pausa dedicados a la pedagogía, al coleccionismo de juguetes de papel y a la creación de libros de artista.
Sus cuadros siguen siendo “un estallido de color y formas provocado por una intensa necesidad de vivir y una profunda capacidad de crear”, como escribió Jordi Falgàs en 1991, porqué esta es una premisa incontestable de su ser y de su hacer, aunque en esta etapa explora en su subconsciente pictórico donde encuentra referencias que proceden del expresionismo abstracto (De Kooning, Motherwell, Pollock, etc.,) y fragmentos de realidad que el pop recuperó a traves de la obra de Lichtenstein, Warhol, Indiana o Jasper Johns, por citar algunos. Evidentemente, son unos colores, unas formas y unos temas que Corominas ha desarrollado a su manera y que ha dejado fluir de una forma espontánea e intuitiva en una obra que aunque es ser muy nueva, es muy suya y añade a los viejos impulsos cromáticos, gestuales, técnicos y argumentales más libertad, más naturalitad y más sentido del goce y del placer.
Daniel Giralt-Miracle
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Inaguración: Viernes, 16 de Octubre Hora: 19:30h. |
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